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Princesa sin corona.

"Un pequeño relato de mi día a día, enamoradiza como cualquiera otra chica, alocada y sincera como un alma en pena",  a quien engaño, soy algo que no todo el mundo logra entender y escuchar, sencilla y creativa claro. Son muchas cosas de verdad tantas que contar y algunas por callar, otras por olvidar y las demás no las quisiera ni borrar.  

Es como un pequeño bosque con diferentes ruidos soñaba con ser la protagonista de una gran historia de amor, con ser la dueña de un castillo, la reina del mundo, encontrar  diversas curas de enfermedades, hasta hacer una protesta para que la paz domine el mundo... lo sé  complicado encontrar curas, y aún más complicado que más de mil personas se sienten a escuchar, sin tener ganas de matar, molestar u odiar pero no es imposible y no me daría por vencida quería ser una pequeña heroína para algunas personas. 

No creo ser la dueña del mundo ni de conseguir las curas, ni muchos menos ser una candidata para escuchar en momentos de guerra. La verdad eran sueños de niña pequeña, sin madurez alguna con respecto a la vida, no imagine nunca llegar a enamorarme, ni mucho menos imagine despedirme de tantas personas importantes, ama como una princesa, lucha como guerrera y sueña como una doncella, la verdad no siempre te enamoras de la persona que esperas, ni tampoco esperas que esa persona sea la que te enamore, historias enredadas  son las de amor, por lo que te contare cada una de ellas, quiero sera la mejor historia de la que siempre podrás recordarte.



                                                                                               - Melitza Adarmes.

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De eso se trata.

Porque la vida se trata de esto. De abrir las ventanas del alma y dejarte pasar. De compartir la niebla de mi vida contigo.

De recordar en los momentos de turbulencias, las cosas que nos hicieron coincidir y seguir coincidiendo para tomar el café y las decisiones. La vida se trata de esos placeres que me permito como salir a caminar bajo la lluvia porque en tus ojos siempre es amanecer.
Pero si te rindes, ¿qué jodidos hago con todas esas ideas? ¿Qué hago con este corazón que no quiere dejar de sentirte en sus latidos?

La vida se trata de apoyarse y no de mandarse al carajo, de tomarse de la mano cuando hay más posibilidades de soltarse, se trata de que cada mirada perdida, el otro trate de encontrarle, de pasar el café amargo, porque sabes que habrán cafés mejores, de llover esperando ser cubierto o simplemente de presenciar tu tempestad y saber que estoy y no me voy. 

El amor es no desistir, no fallar, equivocarse queriendo hacer las cosas bien, arreglarlo sin querer hacer daño, amar sin…

No sé que esperaba.

No sé que esperaba, pero lo hacía impaciente como si de pronto tú fueras a ser quien eras la promesa de ser. Con los brazos abiertos esperaba a la versión de ti que mi cabeza se convencía que en el fondo eras. Me volvía loca, hora tras hora, indagando cuándo llegarías, en qué presentación, cómo reemplazarías a ese chico que de pronto ya no era tan atractivo, que tenía los defectos que me prometí nunca permitiría en una pareja. Pero no llegabas, aunque el reloj me contaba que el transcurso del tiempo era rápido y mes tras mes era como si hiciera promesas nuevas en un afán por encontrarnos de alguna forma inesperada. La verdad es que te amaba, incluso aunque no fueras quien yo quería, incluso contra mi sentido común y las largas charlas de convencimiento de mis amigos. Te amaba tanto que podía esperar y cegarme y pensar que contigo veía la luz incluso con los ojos vendados.

Déjame seguir flotando.

No quiero aterrizar, no quiero tener los pies sobre la tierra, porque si lo hago sabré que todo o que he estado haciendo esta mal; seré consciente de mis errores contigo y no quiero darme cuenta del tiempo que he estado perdiendo contigo. Prefiero navegar entre las ilusiones que me das, prefiero dejar que sean estas mi estilo de vida, que ellas me digan que es lo que prosigue entre nosotros, que no dejen que la llama se apague, porque no quiero caer al mar y llegar a tierra firme. No quiero caer en la realidad esa que no me va a dejar ser feliz. Sé la clase de hombre que eres, no es que sea una tonta como posiblemente piensas, tampoco es que no pueda conseguirme un hombre mejor, con mejores cualidades y un mejor concepto del amor. Pero yo te elegí a ti, te elegí porque en su momento fuiste mi capricho y hoy es cuando me toca pagar las consecuencias de eso. No eres una penitencia que debo cumplir, pero es que aún estoy encaprichada con nuestra relación. Quiero seguir flotando en la at…