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Mi cielo.

Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que hablamos, ni una sola palabra nos volvimos a decir, pero ¿Me recuerdas? Recuerdas cuando no podíamos pasar ni un día molestos o sin hablar, cuando platicábamos horas hasta tarde, cuando a primera hora me deseabas los buenos días, cuando me llamabas por teléfono solo para escuchar mi voz, recuerdas los largos abrazos, las despedidas difíciles, las peleas sobre quien quería más a quien, las sonrisas, las lágrimas, pero sobre todo recuerdas aquella noche en la que me prometiste que “En las buenas, en las malas y en las peores pero siempre, siempre, siempre JUNTOS” ¿Lo recuerdas? Pero, míranos ahora fingiendo no conocernos, sin cruzar ni una mirada, como si fuéramos dos completos desconocidos. Eso es desagradable, verte caminar por los pasillos y solo pensar en correr a abrazarte, decirte lo mucho que te quiero y que me dijeras lo mismo abrazándome más fuerte, pero seamos realistas eso nunca pasara, tu interés en mi es algo que ya se ha marchado, por más que quiera nada volverá a ser como antes, el mundo no es una fábrica de conceder deseos, lo único que sé es que siempre recordare esas tardes juntos y guardare todas aquellas conversaciones, a lo mejor nada es lo mismo pero me gusta ver como era antes, saber que por lo menos no me quede con la duda de ¿Qué hubiera pasado? Y sé que a lo mejor si cumplirás la promesa de “Siempre juntos” pero tal vez no de la manera en la que yo quería o esperaba, siempre estaremos juntos, tal vez lejos, distanciados, extrañándonos o con otros amores pero.. Siempre juntos.
Sin más que decir me despido y para terminar solo quiero que sepas que como dice Eduardo Galeano... Yo no sé si vas a poder leer esta carta pero igual siento una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que en los libros se dice que se puede.
Te quiero.

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No sé que esperaba.

No sé que esperaba, pero lo hacía impaciente como si de pronto tú fueras a ser quien eras la promesa de ser. Con los brazos abiertos esperaba a la versión de ti que mi cabeza se convencía que en el fondo eras. Me volvía loca, hora tras hora, indagando cuándo llegarías, en qué presentación, cómo reemplazarías a ese chico que de pronto ya no era tan atractivo, que tenía los defectos que me prometí nunca permitiría en una pareja. Pero no llegabas, aunque el reloj me contaba que el transcurso del tiempo era rápido y mes tras mes era como si hiciera promesas nuevas en un afán por encontrarnos de alguna forma inesperada. La verdad es que te amaba, incluso aunque no fueras quien yo quería, incluso contra mi sentido común y las largas charlas de convencimiento de mis amigos. Te amaba tanto que podía esperar y cegarme y pensar que contigo veía la luz incluso con los ojos vendados.

Princesa sin corona.

"Un pequeño relato de mi día a día, enamoradiza como cualquiera otra chica, alocada y sincera como un alma en pena",  a quien engaño, soy algo que no todo el mundo logra entender y escuchar, sencilla y creativa claro. Son muchas cosas de verdad tantas que contar y algunas por callar, otras por olvidar y las demás no las quisiera ni borrar.  
Es como un pequeño bosque con diferentes ruidos soñaba con ser la protagonista de una gran historia de amor, con ser la dueña de un castillo, la reina del mundo, encontrar  diversas curas de enfermedades, hasta hacer una protesta para que la paz domine el mundo... lo sé  complicado encontrar curas, y aún más complicado que más de mil personas se sienten a escuchar, sin tener ganas de matar, molestar u odiar pero no es imposible y no me daría por vencida quería ser una pequeña heroína para algunas personas. 
No creo ser la dueña del mundo ni de conseguir las curas, ni muchos menos ser una candidata para escuchar en momentos de guerra. La…