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Dos cuerpos en busca del paraíso.

Es un pequeño relato de una prostituta que solo quería un buen trato.


"Cada noche es igual, la misma rutina, el mismo ritual. Vienen por un poco de sexo, para liberarse de su caos diario; problemas con las esposas, hijos rebeldes, trabajo arduo, más problemas. Vienen y se van con la cartera más vacía y el alma un poco más libre... si es que tener sexo sin amor puede ser llamada libertad."


Su nombre es Jenn; una mujer con un no tan mal pasado pero que la miseria la llevó a estar a donde está, a ser lo que es en el presente. Una mujer de 25 años, jovial, hermosa. En un mundo tan... ¿bajo?


"Siempre visitan el lugar grandes empresarios, extranjeros, jefes de compañías, hombres de poder pero aún con todo el dinero y lujos que tengan; están vacíos. Después de meses de noches de copas, risas fingidas, de piernas abiertas y orgasmos falsos... me he dado cuenta que estoy tan vacía como ellos."


¿No te resulta incómodo decir a qué te dedicas? -No, pero tampoco es necesario decirle al mundo entero lo que soy.


"La regla de oro es; no enamorarse."


Una noche, otra de esas noches en donde su cuerpo sería expuesto a caricias desiertas de amor alguno, donde las posiciones no variaban, otra noche donde fingía sentir placer gimiendo, solo por unos minutos, solo por dinero. Pero, sin saberlo, esta noche sería diferente.


"No vamos a un hotel, iremos a mi casa. Me dijo... sentí que esta noche acabaría mi miserable vida. Estaba asustada."


Llegan juntos al hogar de este hombre, enciende la chimenea y busca un trago para compartirlo.


"No busco tu sexo vacío, quiero algo más, algo que no demuestras en esas camas de hoteles. Si, pagué para tenerte hasta el amanecer. Pero, solo quiero tu compañía."


Luego de haber compartido con aquel hombre de unos 30 años, llega a su casa exhausta, pues a pesar de no haber tenido desgasto físico, no había dormido nada. Más tarde recibe un ramo de flores y una nota que decía... 



"Gracias por regalarme tu compañía."


¿Qué clase de cliente es este? Se preguntaba.


Pasaron un par de días y volvió al lugar, pagó otra vez y se la llevó.


Estando de nuevo en aquella sala, ella suelta una pregunta en seco: 


¿Qué quieres de mi? -Ya te dije, tu compañía. y algo más que sexo. -¿Cómo puedes querer algo más que sexo, cuando solo soy una prostituta? -Para mi eres más que eso, eres una mujer... una mujer llena de vida, eres una luz que brilla entre tanta oscuridad. 

Y así, cada dos o tres días aquel hombre con el nombre de Christopher iba y la buscaba, pasaban ratos agradables en su sala y al amanecer la llevaba a su casa, regalándole por último una sonrisa. 


"La regla era no enamorarme, pero ya es tarde... No paro de pensar en él, aunque no ha tocado mi cuerpo... Llegó a mi corazón."


Después de unos meses, él la buscará esta noche, todo está preparado. 


"Me sedujo y me hizo el amor, pude sentir el calor de su cuerpo junto al mío. La aceleración de nuestros corazones, pude sentir la verdadera excitación, lo disfrutaba."



-Siento que te amo.

 -Pues yo te amo desde antes, cariño. 


En mi mente resonaba la palabra 'desde antes' ¿qué significa eso?


-Te propongo salir de ese mundo absurdo y oscuro, te amo con tantas fuerzas como ningún hombre... te lo puedo asegurar.

-¿Cómo puedes amar a alguien que conociste en un antro? 

-Gran misterio, ¿no?


Ellos... eran dos cuerpos en busca del paraíso.

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